Quería ser etérea, como el viento, como un suspiro de esos que decían más que las palabras hacinadas en su mente.
Quería ser lluvia, para convertirse en nieve. Nieve que ardía, para incendiar el esqueleto de su alma, hambrienta y en los huesos, como ella.
Quería ser, y fue, gris como el reflejo del fuego en sus pupilas.
viernes, 11 de enero de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
Había permanecido en letargo, sin saber durante cuanto, ya que el concepto tiempo era sumamente relativo aquí; podían haber pasado desde siglos hasta míseros segundos que habrían parecido toda una eternidad. Durante aquel tiempo su única compañía había sido el frío y su idioma el silencio. Observándolo todo desde la tranquila omnisciencia, todo aquello era ajeno a su existencia. Dolor, nostalgia, soledad… las grandes derrotas, no conocía la derrota, pero por ende tampoco la victoria.
Nunca había clavado las rodillas en tierra yerma pidiendo misericordia, pero tampoco se había alzado, con orgullo, vehemencia y euforia, hasta donde mueren las estrellas.
Nunca había clavado las rodillas en tierra yerma pidiendo misericordia, pero tampoco se había alzado, con orgullo, vehemencia y euforia, hasta donde mueren las estrellas.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Cuando (tú) no existías mi ignorancia me abastecía en cuanto a felicidad. Desconocía que, en realidad, la realidad no era realmente lo que yo consideraba real. Y que todo se divide en realidades individuales realmente reales. Tú tenías una realidad que yo ignoraba por completo; alocada, caótica, desenfadada, frenética... a la que me adapte gustosamente. Ese fue el problema, acostumbrarse. Habituarse a estar en un lugar al que no perteneces, a no ser quien realmente eres, sino quien quieren que seas, a recorrer universos infinitos desconocidos.
Ahora dime, quién fuiste (tú) para borrar la línea que separaba mi realidad de lo realmente real, para sacarme de mi mundo y meterme en el tuyo para luego destruirlo mientras aún estaba yo dentro.
Ahora dime, quién fuiste (tú) para borrar la línea que separaba mi realidad de lo realmente real, para sacarme de mi mundo y meterme en el tuyo para luego destruirlo mientras aún estaba yo dentro.
Como en las películas de sobremesa, pidió uno doble y se fue a casa dando tumbos y con una oquedad que le atravesaba el esternón hasta perforarle el intestino grueso.
En las noticias de la noche siempre podía ver a alguien más desgraciado que ella y eso le entusiasmaba. Imaginaba que su vida sería así alguna vez. Alguien alertaría a la policía por el hedor, forzarían la puerta y encontrarían su cadáver putrefacto en el suelo, devorado por el gato. Entonces sus vecinos solo tendrían palabras bonitas para ella tipo 'era una buena chica', 'siempre saludaba en los rellanos' o 'nunca se retrasó en el pago de la cuota de la comunidad'.
Al menos se sentía joven, siempre se iba a la cama apestando a tabaco y alcohol.
En las noticias de la noche siempre podía ver a alguien más desgraciado que ella y eso le entusiasmaba. Imaginaba que su vida sería así alguna vez. Alguien alertaría a la policía por el hedor, forzarían la puerta y encontrarían su cadáver putrefacto en el suelo, devorado por el gato. Entonces sus vecinos solo tendrían palabras bonitas para ella tipo 'era una buena chica', 'siempre saludaba en los rellanos' o 'nunca se retrasó en el pago de la cuota de la comunidad'.
Al menos se sentía joven, siempre se iba a la cama apestando a tabaco y alcohol.
Como en las películas de sobremesa, pidió uno doble y se fue a casa dando tumbos y con una oquedad que le atravesaba el esternón hasta perforarle el intestino grueso.
En las noticias de la noche siempre podía ver a alguien más desgraciado que ella y eso le entusiasmaba. Imaginaba que su vida sería así alguna vez. Alguien alertaría a la policía por el hedor, forzarían la puerta y encontrarían su cadáver putrefacto en el suelo, devorado por el gato. Entonces sus vecinos solo tendrían palabras bonitas para ella tipo 'era una buena chica', 'siempre saludaba en los rellanos' o 'nunca se retrasó en el pago de la cuota de la comunidad'.
Al menos se sentía joven, siempre se iba a la cama apestando a tabaco y alcohol.
En las noticias de la noche siempre podía ver a alguien más desgraciado que ella y eso le entusiasmaba. Imaginaba que su vida sería así alguna vez. Alguien alertaría a la policía por el hedor, forzarían la puerta y encontrarían su cadáver putrefacto en el suelo, devorado por el gato. Entonces sus vecinos solo tendrían palabras bonitas para ella tipo 'era una buena chica', 'siempre saludaba en los rellanos' o 'nunca se retrasó en el pago de la cuota de la comunidad'.
Al menos se sentía joven, siempre se iba a la cama apestando a tabaco y alcohol.
martes, 11 de diciembre de 2012
Bramaba el cielo clamando tormenta, tempestad que rugía como una fiera enfadada y hambrienta, como si los dioses estuvieran en plena guerra en aquel firmamento grisáceo.
En el mundo terrenal se sentía la ira de los cielos en forma de miedo, como si se fuera a derrumbar el infinito sobre sus cabezas. Las gotas de lluvia chocaban contra la piedra, la atmosfera inundada con el olor a humedad.
Un lobo huargo guardaba tumbado los pies de su cama, como Cerbero custodia la puerta al Inframundo, nunca estaba de más que una bestia así resguardará su espalda en un mundo de infames traidores.
Yacía ella pálida cual cadáver, una piel de apariencia fría, pero al tacto calida como mil soles. Ojos negros, como abismos insondables por los que me precipitaba, poseía la mirada más viva que había conocido nunca. Pelo azabache enredándose como sombras en su cuerpo. Hija de la noche.
Acariciaba al animal como si de un perro domestico se tratase, ella no sentía miedo en la tormenta, no tendría que temer cuando la oscuridad llegase. Hasta el color de su pintalabios resultaba siniestro.
En el mundo terrenal se sentía la ira de los cielos en forma de miedo, como si se fuera a derrumbar el infinito sobre sus cabezas. Las gotas de lluvia chocaban contra la piedra, la atmosfera inundada con el olor a humedad.
Un lobo huargo guardaba tumbado los pies de su cama, como Cerbero custodia la puerta al Inframundo, nunca estaba de más que una bestia así resguardará su espalda en un mundo de infames traidores.
Yacía ella pálida cual cadáver, una piel de apariencia fría, pero al tacto calida como mil soles. Ojos negros, como abismos insondables por los que me precipitaba, poseía la mirada más viva que había conocido nunca. Pelo azabache enredándose como sombras en su cuerpo. Hija de la noche.
Acariciaba al animal como si de un perro domestico se tratase, ella no sentía miedo en la tormenta, no tendría que temer cuando la oscuridad llegase. Hasta el color de su pintalabios resultaba siniestro.
sábado, 1 de diciembre de 2012
Desarraigo, herida que describe ríos escarlatas en la tierra. Frío fuera significa llamaradas en mi interior ¿Cómo decís que sabéis como me siento? Si nunca habéis ido más allá de la línea de lo superficial, ¿o es que habéis horadado en la vertiginosa tristeza en la que me hallo? En mi desgana, en mi nostalgia, en mi vacío abismal. Yo no siento de la misma manera que vosotros, mi alma se expande y mi cuerpo es pequeño, por eso duele.
Que absurda esta existencia nuestra. Condenados a la eterna despedida, al dolor pretérito del recuerdo, al olvido, a divagar entre la cruda realidad y el colosal vacío, al echar de menos, a la fragmentación del alma, al frío silencio. A la peor soledad de todas... esa que se vive en compañía y rodeado de gente.
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