Cuando (tú) no existías mi ignorancia me abastecía en cuanto a felicidad. Desconocía que, en realidad, la realidad no era realmente lo que yo consideraba real. Y que todo se divide en realidades individuales realmente reales. Tú tenías una realidad que yo ignoraba por completo; alocada, caótica, desenfadada, frenética... a la que me adapte gustosamente. Ese fue el problema, acostumbrarse. Habituarse a estar en un lugar al que no perteneces, a no ser quien realmente eres, sino quien quieren que seas, a recorrer universos infinitos desconocidos.
Ahora dime, quién fuiste (tú) para borrar la línea que separaba mi realidad de lo realmente real, para sacarme de mi mundo y meterme en el tuyo para luego destruirlo mientras aún estaba yo dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario