Que absurda esta existencia nuestra. Condenados a la eterna despedida, al dolor pretérito del recuerdo, al olvido, a divagar entre la cruda realidad y el colosal vacío, al echar de menos, a la fragmentación del alma, al frío silencio. A la peor soledad de todas... esa que se vive en compañía y rodeado de gente.
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